Familia y crisis económica

El papel de padres y abuelos ante los efectos de una crisis persistente

En el mundo está la familia, en la familia no está el mundo, “Nuestras cosas de todos los días”, Emilio González Martínez.

La familia está en crisis, mejor, la familia está en la crisis, la crisis está en la familia, ha llegado a la familia.

La familia se establece como la estructura social básica a partir de la cual todos nos desarrollamos como individuos, como adultos autónomos y productivos, o así debería ser, un lugar para crecer: enseñar es dejar aprender.

La evolución normal de la familia pasa por su establecimiento (la pareja), su crecimiento (los hijos) y su disolución (los hijos forman su propia familia). Como cualquier estructura viva: nacer-crecer-reproducirse-morir. El desarrollo personal desde la familia va pasando por sucesivas separaciones desde el nacimiento mismo (separación de la madre), los primeros pasos, el inicio de la escuela, los conflictos derivados de esta separación obligada que se empieza a plantear como real en la adolescencia, hasta el abandono de la seguridad que comporta la economía familiar para establecerse por su cuenta y crear la familia propia.

Los conflictos intergeneracionales en la adolescencia son necesarios para el crecimiento del individuo y de la sociedad en su conjunto. Las críticas al modelo paterno, a la generación anterior son las que hacen posible la evolución de la sociedad, no se puede pensar igual que los padres porque entonces no avanzaríamos, ni como individuos ni como sociedad. No se puede crecer sin criticar.

Tan imprescindible es para todo humano ser atendido en todas sus necesidades a causa de su impotencia vital cuando nace, como abandonar a tiempo las certidumbres y seguridades de la vida familiar para integrarse y participar de pleno derecho en lo social como adulto independiente.

Todo retorno, aun parcial, a estas “seguridades” puede suscitar en el psiquismo ruinas desproporcionadas con respecto al beneficio práctico de tal retorno. Precaución ante las comodidades incómodas.

Se plantea un nuevo modelo familiar derivado de las dificultades económicas que están obligando, en muchas ocasiones, a los hijos a volver a la casa paterna, e incluso a depender económicamente de los padres o abuelos, a depender de generaciones anteriores: un modelo familiar trastocado.

Una regresión no exenta de riesgos, como todo volver: de conflictos de convivencia, de valores, de posiciones (el lugar que ocupa cada uno, el que corresponde a cada uno), de límites… de dinero.

En la familia se articulan dos tipos de relaciones: las que unen al individuo con el grupo y las de cada individuo con los otros miembros del grupo. Los hijos no son los hermanos, no puede plantearse una relación igualitaria.

Estas circunstancias alteran la evolución normal, natural de la familia, con el añadido de la diversificación de los modelos familiares de los últimos tiempos, con familias monoparentales, hijos adoptivos, familias reconstituidas… que viene a complejizar aún más las relaciones familiares.

Plantear estas dificultades, o estas particularidades, contribuye a superarlas, a crear un nuevo espacio de convivencia, sin pretender rescatar o reproducir los modelos originales, ya fuera de contexto temporal.

Hay que crear modelos nuevos (crear algo que no existe), adaptados a las circunstancias actuales, con proyección de futuro, sólo así podremos aprovechar las circunstancias adversas para crecer, sólo así se superan las circunstancias adversas. Elaborar nuestro modelo familiar particular.

Yo les animo a aprovechar la crisis, todas las crisis, como una oportunidad para crecer, no puede hacerse de otro modo ni desde otro lugar.

Cuando la familia ahoga, El País Semanal, 21 de abril de 2013.

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4 pensamientos en “Familia y crisis económica

  1. Estuve en la charla y debo decir que me hizo reflexionar. Mucho.
    Este artículo debería servirnos para tener un segundo pensamiento a la tan traida, llevada y real crisis.

  2. La charla me gusto,creo que somos seres sociales, pero los individuos que conformamos la sociedad debemos aprender que ciertos valores que se ponen de manifiesto a veces solo en las crisis deben ser parte de nuestra forma de actuar cotidiana, ser solidarios con los nuestros forma parte de la proteccion de nuestro entorno,ayudar a los demas no es una practica habitual debemos enseñar a nuestra sociedad a ayudar y compartir en cualquier momento.

  3. Muchas gracias por los comentarios. Creo que esta crisis nos tiene que llevar a repensar incluso la estructura familiar, toca adaptarse a los nuevos modelos que imponen estos tiempos, nada se puede dar por sentado, ni lo que pensábamos que era intocable o inamovible. Habrá que flexibilizar posturas porque lo rígido se quiebra con facilidad.

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