Pensamientos divergentes o segundos pensamientos

Si solo lees los libros que todos leen, solo puedes pensar lo que todos están pensando, atribuido a Murakami. Yo añadiría, si solo suscribes lo que todos dicen, solo puedes pensar lo que todos están pensando, y eso no quiere decir que sea lo más acertado, de hecho normalmente no lo es.

Y no lo es porque la mayor parte del pensamiento colectivo, del pensamiento en masa, aunque en origen pudiera ser reflexivo e incluso reaccionario, al masificarse tiende a alienarse. Hay que darle una vuelta y decidir cómo nos posicionamos, si queremos ser consecuentes con nosotros mismos, independientemente de que hagamos o no pública nuestra posición según nuestros intereses. No nos dejemos llevar por lo políticamente correcto, lo que a la mayoría le parece oportuno y pertinente, porque la mayoría tiende a pensar lo que toca sin darle otra vuelta más para mirar detrás, aquello de que no es oro todo lo que reluce ni tampoco basura todo lo deslucido. Mirar, investigar, reflexionar, criticar, desconfiar, en definitiva, no quedarse en lo aparente porque a veces engaña, y a veces no. Porque las posiciones contrapuestas, si ambas son irreflexivas, son la misma posición.

Por ejemplo, me llama la atención la facilidad con que en las redes sociales la gente se coloca de su lado ideológico. Esto lo podríamos considerar normal si no fuera porque casi nadie se hace planteamientos más elaborados que vayan un poco más allá, aunque luego sea para quedarse del mismo lado, pero una vez decidida y reflexionada la posición, no de forma automática sin un segundo pensamiento.

Y a pensar segundos pensamientos hay que aprender porque son más trabajados que los primeros, que casi nos vienen dados solo con seguir la corriente en curso. Se aprende con buenas lecturas, con buenas películas, con buena radio o televisión, con buenas conversaciones, en definitiva, con buenos viajes a través de la cultura.

Es la educación la que nos introduce en la cultura y debería fomentar la capacidad de criticarlo todo, por muy establecido que esté, ¿de qué manera iba a evolucionar la humanidad si no? La cuestión es que esta evolución sea cada vez más humana, o sería involución.

Por eso yo les propongo que cuando aparentemente todo el mundo esté de acuerdo y promoviendo una idea, por lo menos todo el mundo que consideramos más cercano a nuestras creencias, pues dejemos de considerarla un acto de fe y sometámosla a la prueba de nuestro juicio, de nuestra opinión, a mirarla desde una perspectiva nueva, a darle una vuelta de calcetín, a ver qué pasa. Si se queda donde mismo, pues esa es la posición que hemos elegido libremente, si se mueve, pues seamos valientes para defender una postura original.

Adelante, a trabajar para los segundos pensamientos.