Amantes

Habría que revisar la mala prensa que tienen los amantes, derivada de su consideración restringida a la monogamia, porque eso sí, monógamos somos casi todos, por lo menos de intención, pero solo porque así queremos que nos responda nuestro amante y no por otra cosa.

Pero en cuanto ampliamos el enfoque del amor no podemos ni debemos alejarnos de la poligamia. Tener varios amores es gratificante, enriquecedor, necesario para llevar una vida interesante, los amores exclusivos empobrecen y al final resultan peligrosamente aburridos. Yo considero tan peligroso al aburrimiento para la salud –la salud total porque solo hay una, habría que ir abandonando la cansina distinción entre física y mental, como si eso fuera posible– que en la tendencia hiperclasificadora de la más rigurosa Medicina reduccionista que amenaza con robustecerse en el terreno psiquiátrico con la publicación del DSM V (clasificación internacional de enfermedades psiquiátricas) lo incluiría de pleno derecho como una nueva categoría.

Si no somos capaces de concebir un proyecto elaborado a partir de nuestros deseos y planificado con nuestro trabajo, qué sentido podremos darle a la vida, en vez de vivir, vegetaremos: todos los días iguales, sin perspectivas, hasta que se nos aburra también el corazón. Por eso mucha gente odia los lunes, como si los lunes no fueran un día como cualquier otro para avanzar en el proyecto que tengamos entre manos, los mismos que luego no saben qué hacer con los viernes más que vegetar fuera de horario laboral. No, los días los necesitamos todos, de lunes a domingos, tenemos mucho que hacer.

Y todavía más, mejor varios proyectos que uno solo, mejor tener varios amantes. Y en esto, como no podía ser de otra manera, cada uno tendrá que buscarse sus novios, sus pasiones. No valen las empaquetadas con lazos de fantasía de los centros comerciales, no valen las que nos ofrecen desde la publicidad institucional, la felicidad de los cuentos de hadas con finales de perdices donde nunca cuentan lo que pasa después. Las pasiones no pueden venir de otros, son absolutamente individuales, tanto como universales, pero cada cual se tiene que elaborar las suyas, y a esto también se aprende, también cuesta trabajo. Vivir cuesta trabajo, es mucho más fácil morirse, y vegetar también cuesta, y mucho, a veces cuesta la vida, pero es un trabajo mal empleado.

Mientras se está vivo no se puede dejar de trabajar porque traemos energía de fábrica, la que nos mantiene vivos, que tenemos que emplear de alguna manera, la cuestión es elegir una buena manera: la podemos emplear en vivir, en crear, en crecer o en enfermar y morir.

Entonces, elijamos vivir, es mucho más interesante, total, la muerte viene predeterminada y solo hay una manera de mantenerla a cierta distancia, ocupándonos de nuestros amantes.

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2 pensamientos en “Amantes

  1. De acuerdo contigo, Ángeles, siempre y cuando a cada amante (proyecto) se le dedique el tiempo y la pasión que le corresponda, para sentirnos vivas como apuntas, pero sabiendo que tanto “amar” no es en realidad una excusa para huir de nososotras mismas, de nuestros propios vacíos o temores.

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